Deseos de Colección

 

El arte es siempre  una poderosa tentación para quien tiene dinero. Con 65 millones de dólares se puede comprar una colección de arte contemporáneo soberbia como la rematada recientemente en Londres. No estamos hablando de un lote de cuadros cualquiera, juntados al azar o reunidos por frias clasificaciones estilísticas, nada de eso. El conjunto en cuestión se formó motivado por un mesmo deseo fetichista macerado a lo largo de 58 años. Estamos hablando de parte de la    colección del empresario alemán Gunter Sachs. Para este multimillonario la mellor forma de superar las tentaciones fue sucumbir ante ellas y así con la misma pasión y poder económico, compró cuadros o dejó caer una tonelada de rosas rojas desde un helicóptero sobre la casa de Briggite Bardot para conquistarla.  

        Las 300 obras reunidas dan cuenta del interés que sentió este coleccionista por el  arte y  también por la mujer, ya que una parte importante de estas pinturas, esculturas y objetos tienen a la mujer como protagonista. En su vida fue  famoso por muchos motivos como por  sus excentricidades o por las ocurrencias como el nombre de su centro de estudios de astrología: “Instituto para el examen empírico y matemático de la posible verdad astrológica en relación con el  comportamiento humano”. También por comprarle una exposición completa a su amigo Warhol que non vendiera ningún cuadro en aquella ocasión. Pero fundamentalmente fue famoso   por su interes por el mundo femenino que hizo de el un gran conquistador, aunque su fortuna seguro que también le ayudó.

       La relación fetichista con las mujeres se trasladó de su vida al coleccionismo, puede que en este ámbito de aparente relación, encontrara menos conflictos y fuese una forma mas sana de posesividad. Como ejemplo el caso del cuadro de Brigitte Bardot, obra que el empresario encargó a Warhol para colgarlo junto a su propio retrato mucho después de divorciarse de la actriz . Las mulleres representadas en su colección comparten un conjunto de significados interesantes. No son mujeres anónimas, tampoco son símbolos de valores trascendentes o abstractos. Son mulleres con nombre, y en muchos casos ricas y famosas y fundamentalmente con poder terrenal de diversa naturaleza. Unas son poderosas por su carga sexual y sensual como en el caso de Bardot, Elizabeth Taylor ou Marilyn Monroe. Otras  por la estética de dominación que exhiben o por la autoridad que encarnan como en el  caso de la reina de Inglaterra. La fascinación de estas imágenes radica en los significados que atesoran, imposible que no afloren en la contemplación, son signos nesariamente atribuídos. Es fácil caer en esta sugestión que se alimenta de la fantasía de transferencia al poseerlas, una parte de este poder es adquirido nesta pertenencia imposible en la vida real.

        Por eso, si tenemos tanto dinero, con mucha probalidad, nos convertiremos en coleccionistas compulsivos, es lo que tienen las cousas, se dejan poseer. Con ánimo psicoanalítico podríamos aventurar hipótesis sobre conflictos sublimados a través de las adquisiciones compulsivas de arte de este millonario, práctica que fue muy intensa en su vida aunque  no más intensa que  su afición por las mujeres reales, según cuentan una verdadera obsesión.    En la colección además de las numerosas obras de Warhol encontramos obra de Fontana , Klein, Wesselmann, Lichtenstein, Ernst, Tinguely,Raysse, Jones, Fautrier, Arman, Dalí, Magritte, Tanguy, Fontana, muebles diseñados por Diego Giacometti y fotografías del propio Sachs. Dicen que tenía cuadros muy valiosos  hasta en el cuarto de baño y en la cociña.   Una angustia de vida la del coleccionista, media década adquiriendo obras de arte sin parar. Casi que  es mejor no tener dinero, puede que sea también una buena forma de superar las tentaciones.

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