Dalí en punto

Puede que el irreverente Salvador Dalí, a  pesar de su miedo patológico a deslizarse por el tiempo, finalmente consiguiese no suceder, para simplemente existir." El tiempo es una ilusión", repite el pintor obstinado, como si se tratara de un mantra."No hay nada que medir" responden los relojes blandos de Dalí, y añaden "pasado presente y futuro están en la misma curva de esta materia tan flexibel  como un queso camembert". Par  alivio del artista lás máquinas lo demostraron deteniendo el movimiento sin sentido de sus agujas para mantener a su creador en la actualidad.

Hoy Dalí, se pone al día en dos muestras que bien pueden ser una metáfora de la simultaneidad entre el espacio y el tiempo como molde de la realidad. Pero la ilusión del tiempo no es suficiente para explicar el universo de Dalí que rebosa paradojas de la realidad y paradigmas científicos. 

Por eso en el Castillo Gala Dalí de Púbol, una nueva exposición titulada 3DALI. Dalí e a holografía: realidade virtual e ilusión de realidade nos ayuda a comprender los auténticos legados de este particular artista que trascienden el marco de la imagen pintada. Porque fue el último en rendirse ante la revolución decepcionante del arte, aunque  solo fuese motivada por su infinito ego,  y el primero en aventurarse en la ciencia para apropiarse de recursos y reivindicar el arte como fuente de conocimiento.

La exposición presenta dos hologramas creados por Dalí entre 1973 e 1974. Uno  es Dalí pintando a Gala y  otro está dedicado al músico de shock rock Alice Cooper. Al músico le facinaba la obra de Dalí y combinaba en sus espectáculos teatro, música y provocación aspecto que deslumbró al pintor. Fue entonces cuando surgió el holograma “ el cerebro de Alice Cooper”. La colaboración fue intensa entre ambos, puede que como consecuencia de un fuerte y paradógico clima surrealista, a juzgar por las manifestaciones del músico que de aquella aseguró que desde que conociera a Dalí, nunca le entendió nin una sola palabra, a lo que el oportunista pintor respondió: "¡Perfecto! la confusión es la más grande forma de comunicación". Dalí vio en Alice Cooper,    como “puro surrealismo” pero solo casualmente era también una excelente plataforma publicitaria aunque   acercase peligrosamente el  arte al espectáculo.

El creador conseguió la colaboración del  inventor de la holografía el físico Dennis Gabor y del hológrafo Selwyn Lissack, quien colaboró con el  pintor entre os anos 1971-1975. Para el pintor la tridimensión foi unha ambición motivadora y  el recurso de la holografía nutría sus fantasías artístico- científicas de una especie de nuevo renacemento, donde  su personaje, Dalí, sería la reencarnación del  genio de Leonardo.

Tenemos pruebas de que  sus pretenciones estaban espacialmente bien encaminadas, porque en la cuna del renacemento hay hasta julio, una exposición que bajo el lema "Dalí. Un artista, un genio" transforma  su ambición en una realidad. Un título que anticipa lo que podemos encontrar dentro del Complesso del Vittoriano en Roma. La muestra explora las posiciones interdisciplinarias del artista. El eje argumental es  el inconformismo experimental del pintor que motiva  sus permanentes relaciones con Italia. Encontramos a Dalí junto a Anna Magnani, Federico Fellini, Giorgio di Chirico y Luchino Visconti.

Ya lo dicía Einstein que la imaginación es más importante que el conecimiento.  Sin ella no  podría haber construído  su teoría. Dalí fantaseaba a su manera con la relatividad del tiempo y la posibilidad de influír en el. Puede que encontrase, aunque que solo fuese en al  espacio de  su mente, una forma de estar en el futuro. El caso es que le fuicionó porque hoy está en este presente como el quería “Dali, un artista, un xenio”.

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