El libro de Oriente

 

Con “el libro de horas de Oriente”, Carlos Maño, cierra el perímetro de un círculo que comenzó a dibujar en el 2000 a través de un acercamiento estético atrevido y mordaz de Occidente. Se podría decir que en el universo creativo del artista, el sol sale por el oeste y se pone por el este y ha sido así para iluminar un viaje que comenzó como un murmullo ácido con ritmo pop. Desde allí partió  observando, primero con alegría, los síntomas de una cultura de la abundancia a través de los símbolos e iconos del cine y la cultura del mercado. Lo hizo con una paleta cómplice, en la superficie, de saturaciones exigentes y naturaleza plástica: allí se maquillaron Johnny y Rita y las madonas renacentistas y ochenteras. Pero un gesto sospechoso por su expresionismo era un telón de fondo que presagiaba el cambio. Pronto llegaron los símbolos del poder y la risa suelta del artista se apagó para cuestionar ambiciones siempre excesivas. No pudieron ocultar debajo de sus águilas, coronas y metales las migraciones, los desplazados, los abusos y los contrastes evidentes de un occidente decadente. Paulatinamente la paleta fue adaptándose a los cambios en el paisaje, la estética de los planos saturados y ácidos avanzó hacia contrastes menos lúdicos que ganaron protagonismo a través de verdades menos efímeras.

 

El libro de Oriente cierra este camino de conocimiento entre dos mundos y en él recupera parte de su universo más personal pero ahora fortalecido con una estética madura y refinada en los aspectos compositivos y cromáticos. Los iconos se han consumido, el espacio se abstrae y el tiempo de la percepción se enlentece para reflexionar sobre una naturaleza arraigada, bella e infinita. El individuo recupera su forma original y se sitúa en un paisaje real donde supera los poderes externos para encontrarse frente a frente con su historia. El artista se recrea en sus símbolos personales y se inspira en la naturaleza para exigir una cualidad del color ajustada refinada y preñada por el contenido de lo eterno del cielo, los árboles, el mar y el ser humano.

 

Carlos Maño nos trasmite con todos los recursos plásticos y narrativos en el libro de horas de Oriente que este encuentro, el de la vida personal, es el resultado de todos los contrastes de emociones, de percepciones y de interpretaciones. Todos son parte de una misma cosa como lo son el día y la noche, la vida y la muerte, un viaje que    merece ser contado en un libro porque cada hora de este círculo  es la hora.

La exposición puede verse en la galería METRO de Santiago de Compostela.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    raul dominguez (lunes, 25 octubre 2010 21:30)

    me parece fantástico tu comentario sobre la exposicion de este pintor. Gracias por dedicarle tiempo a personas como yo, que nos gusta el arte pero no llegamos a comprenderlo del todo.
    Un saludo

  • #2

    Marcela (martes, 26 octubre 2010 07:43)

    ... gracias Raul, tu comentario me alegra y me motiva mucho
    Marcela

Obra sobre papel
Publicaciones
Blog de arte
Bitacoras.com